El libro que cuenta el exterminio de españoles, ‘Bilbao en Mauthausen’, en los campos de concentración

EUROPA PRESS

Exahun Galparsoro, historiador, ha publicado ‘Bilbao en Mauthausen’, las memorias de su tío Marcelino Bilbao en el campo de concentración alemán que albergó a la mayoría de los presos republicanos españoles y en el que fueron “exterminados por agotamiento y cansancio”.

“Todo el mundo sabe que hubo republicanos españoles en los campos de concentración en Alemania y se identifica a Mauthausen con ello, pero se desconocen cosas básicas. Por ejemplo, que los republicanos españoles no fueron gaseados: se asocia el Holocausto judío a los campos nazis, pero eso ocurrió a partir del año 1942, con las cámaras de gas”.

Ha indicado que los españoles fueron exterminados “con un proceso diferente”, el del agotamiento físico a través de un trabajo “improductivo”. A lo largo de largas horas de trabajo, los presos trabajaban en una cantera en condiciones lamentables, a lo que hay que añadir las agresiones físicas brutales por parte de los carceleros alemanes.

“La idea era desgastar al prisionero a una velocidad vertiginosa y que pasaran de estar normal cuando llegaban al campo a fallecer en cuatro meses por el agotamiento. Ése era el proceso y no el de la cámara de gas, ha sido mal contado”, el autor trata de reflejar en su libro lo duro que fueron esos meses que vivió Bilbao.

Marcelino Bilbao combatió en el lado republicano en la Guerra Civil española, al finalizar en 1939 cruza la frontera francesa para seguir combatiendo. Al caer preso de los nazis, fue llevado en 1940 a Mauthausen, donde permaneció unos años e incluso estuvo en otros campos de concentración.

Galparsoro, escuchó durante años la historia de su tío. Califica como “milagro” que su tío estuviera vivo por la dureza de los relatos contados.

“La gran diferencia es que en los campos alemanes todo aquel preso que entra debe morir, no hay margen para la esperanza. No importa la conducta de cada cual, el preso tiene que morir y más pronto que tarde: prolongar su muerte inevitable puede ocurrir un día, pero al día siguiente es probable que te hayan liquidado”, ha señalado el historiador.

SEIS MESES, LA ESPERANZA DE VIDA

Desde que llegaban al campo de concentración, la esperanza de vida era de cuatro a meses. “En los campos de concentración franquistas, por ejemplo, se fusilaba a mucha gente, pero no todos estaban destinados a morir y podían tener la esperanza de que algún día serían liberados”, ha señalado.

La falta de esperanza vital en Alemania llevaba a los presos a “romperse psicológicamente”, algo que también le pasó a Bilbao. “Este trauma no se puede llegar a superar de ninguna manera y él mismo nos lo decía: ‘quien no lo ha visto no lo llega a comprender del todo'”, ha destacado.

Si, nada más a llegar a Mauthausen, Bilbao fue golpeado brutalmente por un guardia por haberse saltado el orden de una fila –con heridas que casi le cuestan la vida–, no menos impactantes son algunos de los hechos que narra en el libro y que tuvo que contemplar, como el suicidio colectivo de una decena de presos judíos antes que ser apaleados y destrozados a bocados por los perros de los guardias.

“VÍCTIMAS DEL FRANQUISMO”

Según la opinión de Galparsoro estos presos deberían ser considerados víctimas del franquismo, ya que las autoridades alemanas tuvieron connivencia con las españolas. “Acabaron allí porque Franco y los franquistas así lo quisieron, existen documentos y testimonios que apuntan en esa dirección, aunque no haya un papel con una orden definitiva”, ha señalado.

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